Mantón de manila

De Zona wiki de Antiguedades el Museo

El mantón (conocido habitualmente como mantón de manila) es una prenda de vestir consistente en una pieza única de tela bordada. El material más usado para su fabricación es la seda natural, tanto para la tela como para el hilo de bordar. Estas sedas venían de China, dónde también se bordaban los primeros mantones, y llegaban a occidente a través del puerto de Manila (Filipinas), de donde toma su nombre. Realmente ni los materiales ni la manufactura fueron nunca filipinos; tan sólo el puerto del que partían las naves que los traían a España y Europa era de Manila.


Contenido

Historia

Por escribir. De momento os remitimos al buen artículo que existe en Wikipedia: Articulo de es.Wikipedia.org

Conservación y cuidados

Los mantones "de manila" antiguos están hechos de seda natural coloreada con tintes de origen también natural, por lo que son textiles muy delicados. Pero si seguimos unas pautas para su cuidado, lograremos que nos duren toda la vida.

Cómo guardarlos

Mucha gente guarda sus mantones bien doblados en un cajón. Grave error: la seda tiende a estropearse por los dobleces que le hacemos, de modo que si lo doblamos estamos provocando que las líneas de doblez se marquen e incluso lleguen a causar un agujero o rajón en el mantón. Cuanto más tiempo esté el mantón doblado, más daño se hará a la prenda. Lo recomendable es "dejar caer" el mantón de modo natural. Se toma el mantón más o menos del centro y se va depositando en el cajón de modo que sea él el que decida como arrugarse. Con esto conseguimos dos cosas: que siempre que guardemos el mantón los dobleces caigan en distinto lugar y que éstos no sean tan marcados. Para protegerlos de la humedad y las polillas se suele hacer esto sobre una sábana que luego lo envuelve. El inconveniente de este método es obvio: cuando vayas a usar el mantón lo encontrarás muy arrugado. Para que esto no sea un problema, debes sacar el mantón uno o dos días antes de usarlo y extiéndelo en una superficie lisa (preferiblemente una mesa). El peso de los flecos y la propia seda lo estirará y lo planchará de modo natural. Otra forma de almacenar el mantón consiste en enrollarlo junto con una sábana de algodón en un tubo de cartón corrugado. Sin embargo, para eso hay que contar con dicho tubo y un espacio bastante grande para guardarlo. Este método suele ser el empleado por museos y similares.

Uso del mantón

Debido a que los tintes naturales con que están coloreados, los mantones antiguos son muy difíciles de limpiar, por lo que hay que ser muy cuidadosos al llevarlos. Soy muy comunes las manchas de maquillaje en los mantones, y resultan casi imposibles de quitar, de modo que mucho ojo al maquillarte cuando sepas que vas a llevar uno puesto. También causan daños los restos de perfumes, así que evita perfumarte el cuello. Por otro lado, el agua puede (y suele) hacer que los mantones destiñan (de nuevo por los tintes sin fijadores). La lluvia o una salpicadura puede provocar daños irreparables. Incluso una cantidad excesiva de transpiración puede afearlo (tanto por la humedad como por la acidez del mismo).

Limpieza de mantones

En general tienen muy mala limpieza. El agua destroza los tintes y muchos de los productos de limpieza en seco atacan tanto a éstos como al tejido. Algunas tintorerías se atreven con ellos, pero mucho ojo, porque los pueden estropear irremediablemente. Lleva tus mantones a establecimientos de confianza, que sean cautos: mejor pagar por recoger tu mantón tal y como lo entregaste que hecho una catástrofe. Si estamos hablando de un mantón sin colores (tela en crudo con bordado en crudo), es otro caso. Aquí hay que cuidar solo el tejido: se puede mojar. Algunos de mis clientes incluso los han llegado a lavar a máquina, en programa suave, con éxito. Mucho ojo con exponerlo a lluvia o similar: en este caso es probable que acaben manchados aun sin tener colores.

Arreglar los mantones

En general, tienen muy mal arreglo. Podemos distinguir tres casos:

  • El mantón se ha manchado y no se puede limpiar. Hay dos soluciones posibles: asumirlo y usarlo manchado o teñir el mantón entero. En el segundo caso obtendremos un mantón con varios tonos de un mismo color (excepto si originalmente era de un solo color). Es muy recomendable encomendar el teñido a un profesional.
  • El mantón está roto por un enganchón o por culpa de las polillas. La solución es bordarle algo encima del roto. El zurcido en seda es casi imposible y generalmente poco duradero. Hacer un motivo nuevo es un arreglo más resistente y más discreto.
  • La seda está "pasada". Es cuando el tejido pierde sus propiedades por un deterioro generalizado, de modo que se vuelve quebradizo y se rompe con mucha facilidad. Esto no tiene solución. Los bordados no pueden pasarse a una

tela nueva. Lo único que se puede hacer es coserle a la prenda entera un paño que le de resistencia y usarlo (con sumo cuidado) por la otra cara o bien dejar ese mantón para adorno y no como prenda de vestir.

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